martes, 6 de mayo de 2008

Autodefensa


El habla es un modo de comunicación que inventó, descubrió, desarrolló o simplemente adquirió el hombre con el fin de transmitir al otro una idea que era necesaria ser sabida. Hoy en día, el habla se ha convertido en un modo de defensa, de excusa; un recurso que es muchas veces explotado de manera innecesaria por interlocutores que abusan del poder y de la masificación de los medios.

Cuando el presidente de Boca, Pedro Pompilio, salió a decir, luego de la derrota ante San Lorenzo por el torneo local, que “el equipo había sido Light” ¿Cuál era el verdadero fin? ¿Advertir a los hinchas sobre la falta de actitud del plantel o llamarles la atención a los jugadores? La respuesta es: depende. ¿Y de qué depende se preguntará usted? Y depende de la mecánica que mueve al fútbol-negocio...los resultados. Boca redondeó una buena semana con victorias ante Cruzerio y River. Entonces el depende se inclina para el lado de que las declaraciones de Pompilio fueron un alerta a los jugadores, y que las mismas actuaron como un baldazo de agua fría que despertó al plantel.

Ahora bien, si en el caso hipotético de que Boca hubiese perdido ante Cruzeiro y/o River, las palabras del Presidente xeneize habrían sido manipuladas con otro fin: la justificación (Yo avisé que este equipo era light).

La deducción a todo esto es que Pedro Pompilio, en un mal momento, optó por auto imponerse un mecanismo de defensa en vez de salir a respaldar a Ischia y a los jugadores. Conclusión: Habló por hablar, y le salió bien ¿le salió bien?

sábado, 3 de mayo de 2008

El de siempre

Un mocoso. Un chico de barrio. Un pobrecito. Un negrito de la villa. Un sin vergüenza. Un humilde. Una bestia. Un crack. Un argentino. Un pibe. Un hombre .

Ese mocoso…que jugaba a la pelota en Fuerte Apache. Ese chico de barrio… que llegó a All Boys con muchas ganas de jugar a la pelota. Ese pobrecito… que cumplió su sueño: jugar con ella en Boca. Ese negrito de la villa... que lloró cuando tuvo que dejar su equipo. Ese sin vergüenza… que enamoró a todo San Pablo y fue elegido el mejor del Brasileirao jugando para el Corinthians. Ese humilde… que desde cualquier parte del mundo siguió siendo amigo de sus amigos y no dejó su génesis ni su cumbia. Esa bestia… que con un toque sutíl en la final le dio la medalla dorada a la Selección Nacional en Los Juegos Olímpicos de Atenas. Ese crack… que llegó a Inglaterra y salvó al West Ham del descenso. Ese argentino… que ilusiona al Manchester United con la Liga Premier y la Champions League. Ese pibe… que no deja lugar al odio entre argentinos e ingleses y su nombre o el ya famoso “¡Argentino, Argentino!” es costumbre en las gradas del mítico Old Trafford. Ese hombre... que une a bosteros con gallinas y es tema de conversación entre simpatizantes sin importar los colores que pintan su interior. Ni más ni menos… Ese es Carlos Tévez. El de siempre.

martes, 29 de abril de 2008

El ilusionista

Diego Buonanotte es un ilusionista. Pero abarca este término no sólo en el sentido de realizar cosas fenomenales. El Enano de La Banda es uno ilusionista porque emociona, porque vende sueños, porque trae a la memoria añoranzas, recuerdos archivados en la memoria...y, a diferencia de la mayoría de los ilusionistas, él lo hace con gambetas atrevidas, guapeza y picardía de potrero.

Emociona verlo cuando, como ante Argentinos, toma la batuta del equipo y contagia a sus compañeros; los despierta cuando parecen dormidos en la mediocridad del partido y les marca el camino con sus ganas.

Vende sueños. Mejor dicho, quita sueños. Le quita el sueño a los hinchas millonarios, que ansían un campeonato, llámese Clausura, y mucho mejor si es la Libertadores; y ni que hablar si es doblete. El Enano vende ese sueño múltiple choice, ese examen que lo graduaría de ídolo precoz.

Los recuerdos vuelven a la memoria de los vitalicios; porque Buonanotte tiene pasta para ser gambeteador como Alonso, desequilibrante como Ortega y definidor como el Enzo. Este petizo tiene pasta de crack. Todavía tiene que demostrar mucho, es cierto, pero a la presión se la saca con una gambeta en una baldosa; y si usted a esto no lo ve, es porque el Enano es un ilusionista.

martes, 22 de abril de 2008

Sebado

Boca una vez más mostró que tiene chapa, experiencia, y sabe…sabe mucho cómo jugar la Copa Libertadores de América. En la noche del martes, el equipo de Carlos Ischia sufrió para meterse en octavos de final pero logró el objetivo.

Ayer no aparecieron los de siempre: Palacio, Palermo, Riquelme (aunque hizo el gol de la clasificación, no tuvo un gran partido). Ayer el hombre de la cancha fue Sebastián Battaglia. Un toro sin freno. Una barredora de izquierda a derecha. Un león. Un cinco con todas las letras.

El pibe surgido de las inferiores del club de La Ribera fue el motor de un equipo que jugaba a contra reloj desde el minuto cero buscando los cuatro goles necesarios para evitar el paro cardíaco.

Durante el primer tiempo tuvo un socio en la recuperación: Fabián Vargas, quien estaba haciendo un buen desempeño pero las urgencias de ir a buscar dos goles más hicieron que el colombiano sea reemplazado por Leandro Gracián, otro de gran importancia en la ofensiva xeneize.

En la etapa complementaria era el único en el círculo central. No tuvo problemas con las entregas ni con los relevos a Monzón (jugó su mejor partido en primera) y a González cuando se proyectaban por las bandas buscando desequilibrar el esquema rival. Si hay algo que le sobra a Battaglia son partidos decisivos por la Copa y no defraudó ni un poquito.

Cuando el final se acercaba y el resultado todavía no beneficiaba a Boca, Neri Cardozo reemplazó a Jesús Dátolo quien tuvo un gran primer tiempo y cumplió una doble tarea: acompañar en la creación y auxiliar al bombero de La Ribera.

Boca jugó bien pero Batagglia tuvo una noche excelente y ya no es noticia porque de estás, ya tuvo varias.